Homenaje

Hoy habla el ABC de los hermanos Machado acerca de unos manuscritos inéditos que han aparecido. Especial  mención hacen de Manuel, el menos conocido de los hermanos -todos hablamos y leemos al poeta Antonio Machado-, y ello me ha hecho recordar a mi padre, que, siendo amante de las poesías de Antonio, siempre defendió al hermano, el mismo que a la muerte de aquél, le homenajearía con unos «misteriosos» versos, que os transcribo

Chopos del camino blanco, álamos de la ribera!

  •                 ¿Qué tiene este verso, madre,
  •                 que de ternura me llena,
  •                 que no lo puedo decir
  •                 sin que el corazón me duela?
  • ¡Chopos del camino blanco, álamos de la ribera!
  •                 ¿Qué tienen, madre, qué tienen
  •                 estas palabras que suenan
  •                 tan adentro de mi pecho
  •                 y tan lejos y tan cerca…?
  • ¡Chopos del camino blanco, álamos de la ribera!
  •                 ¿Qué dicen sin decir nada…?
  •                 Sin contar nada, ¿qué cuentan?
  •                 De estas palabras sencillas
  •                 ¿Qué puso Antonio en las letras?
  • ¡Chopos del camino blanco, álamos de la ribera!
  •                 Cuando en mis labios las tomo
  •                 y hasta mis oídos llegan…
  •                 ¿Por qué lloro sin consuelo?
  •                 y por qué lloro sin pena?

 

A papá le encantaba este poema y también se preguntaba, como Manuel, qué querría decir Antonio en unos versos que dejó inconclusos, pero que seguramente fueron el germen de un bello poema, cuya muerte no le  permitió concluir.

 

Bueno, éste es mi particular homenaje a papá, un hombre que siempre supo tener una palabra amable  para todos,  los conocidos, y también aquellos que lo fueron menos.

Porque como dijo Cristo

TODOS LOS HOMBRES SOMOS IGUALES

 

Bajo ningún concepto

¡Ojalá el Diurnal fuera una ley! Sería maravilloso. Y no hablo de convertir el amor a Dios en una obligación. En absoluto. El amor a Dios es un don. Hablo de las palabras de algunos salmos e himnos que, como éste que os transcribo, condena la guerra:

«Padre nuestro…que los hombres…no luchen jamás; que nunca emerjan…las batallas»

¿Y si fuera posible? Artículo 1:  Ningún hombre podrá, en ningún caso y por ningún motivo, iniciar una lucha contra un semejante, que pueda acarrear una batalla.. Antes bien, se verá obligado a dirimir cualquier posible desacuerdo en privado. El incumplimiento de esta ley conllevará la máxima pena.»

¿A que sería chulo?

 

Bendito jueves

¡Por fin! Por fin recordé lo que quería escribir. Bueno, eso no es del todo cierto, porque tuve que buscar….¡pero lo encontré!

El pasado jueves tuve un día movidito. No me dio  tiempo  de rezar Laudes, ni tampoco Vísperas. De modo que, ya en la cama, recé Completas. Y…

¡¡Qué lindo!! Los últimos cuatro versos del himno (como no) me encantaron:

Tú nos darás mañana nuevamente

la antorcha de la luz y la alegría,

       y por las horas que te traigo muertas,

      Tú me darás una mañana viva. Amén

Precioso. Y tan lleno de esperanza… Fijaos: Cada día que termina, por mucho que queramos, ya murió, y ya nunca podremos cambiar lo que hicimos. Peeeeeero…..Él nos da una mañana viva. VIVA. Entonces todo aquello que ya no podemos cambiar, hoy SÍ que lo podemos enmendar. Y así, cada día, cada mañana, cada año, lo convertiremos en nuevo y, por supuesto, en mejor.

 

 

¡¡Qué frío!!

Tenía que haber escrito ya, pero entre picos y flautas… Y además tenía algo   pensado pero ¡con este calor no logro recordarlo!

Lo que si recuerdo, hoy y siempre, es que soy afortunada: tengo un aire acondicionando que me conforta, agua fría en mi nevera, y mil cosas más que no diré, pero que todos sabemos. Estas cosas no me quitan el calor por completo, pero el simple hecho de sentirme tan dichosa  me ayuda a aceptarlo.

Y con alegría presupuesto.

MH VII

Tampoco es que me acuerde bien de todo lo que hacía los últimos años de los 90. Supongo que lo más importante era terminar mi carrera de Derecho, que dejé a medias, pero que finalmente terminé justo al empezar  el nuevo siglo. Si que recuerdo la iglesia como un lugar donde hallaba paz, pero creo que mi catequista tiene razón cuando dice que es el Camino lo que verdaderamente me ha salvado. Y es cierto. Porque si no estuviera Dios caminando a mi lado, veo totalmente imposible que por mucha ayuda de «aquí abajo», que la he tenido, y muy buena, pero repito, por mucho que haya recibido, si no sintiera a Dios tan cerca, no podría afirmar que soy feliz. Es mas, veo mi enfermedad y su evolución como lo más positivo que me podía pasar.

¿Crees que éste puede ser el pensamiento de alguien que no cree que Dios pueda ayudarle? ¿A que no? Pues  ya sabes, haz como yo, desde hoy y  para siempre, CAMINEMOS CON DIOS.

Benedicto

Guardé este maravilloso mensaje del Papa Benedicto hace años. Pero me parece de tal actualidad, que no sé si alegrarme por haberlo encontrado, o más bien entristecerme al descubrir que a día de hoy seguimos con los mismos problemas de hace seis años.

Os lo dejo a ver qué os parece.

 

Señor Jesús,
que fielmente visitas y colmas con tu Presencia
la Iglesia y la historia de los hombres;
que en el admirable Sacramento de tu Cuerpo y de tu Sangre
nos haces partícipes de la Vida divina
y nos haces pregustar la alegría de la Vida eterna;
te adoramos y te bendecimos.

Postrados ante Ti, fuente y amante de la vida
realmente presente y vivo entre nosotros, te suplicamos.

Despierta en nosotros el respeto por toda vida humana naciente,
haciéndonos capaces de apreciar en el fruto del vientre materno
la admirable obra del Creador,
dispón nuestros corazones a la generosa acogida de todo niño
ante la vida.

Bendice a las familias,
santifica la unión de los esposos,
haz fecundo su amor.

Acompaña con la luz de tu Espíritu
las decisiones de las asambleas legislativas,
para que los pueblos y las naciones reconozcan y respeten
la sacralidad de la vida, de toda vida humana.

Guía la obra de los científicos y médicos,
para que el progreso contribuya al bien integral de la persona
y ninguno padezca supresión e injusticia.

Obsequia caridad creativa a los administradores y economistas,
para que sepan intuir y promover condiciones suficientes
para que las jóvenes familias puedan serenamente abrirse
al nacimiento de nuevos hijos.

Consuela a las parejas de esposos que sufren
a causa de la imposibilidad de tener hijos,
y en tu bondad provee.

Educa a todos a cuidar a niños huérfanos abandonados,
para que puedan experimentar el calor de tu Caridad,
el consuelo de tu Corazón divino.

Con María, tu Madre, la gran creyente,
en cuyo vientre has asumido nuestra naturaleza humana,
esperamos de Ti, nuestro único verdadero Bien y Salvador,
la fuerza de amar y servir a la vida,
en espera de vivir siempre en Ti,
en la comunión de la Santa Trinidad.
Amén».

 

 

 

 

 

Mis ojos

Escrito en 2015

 

¡He descubierto algo fabuloso!

tengo un órgano nuevo, es un ojo en el corazón. Lógicamente, con él no puedo ver el mundo exterior, pero si el interior, que es un mundo mucho mas rico e infinitamente más bello. Con él veo cosas que con los ojos de la cara se me escapan, a pesar de estar ahí fuera. Con mi nuevo ojo veo hombres buenos, veo niños que viven lejos y ríen y juegan. Veo gente que se abraza. Veo amor en el aire. Creo que este nuevo ojo mío nunca verá nada triste ¿sabes por qué? Porque mi corazón no da cabida a cosas desagradables, y no porque no existan, sino porque en mi corazón sólo está Dios y todo lo que Él ha creado. Y todo lo que Él creó fue hermoso. Todo. Y si mis ojos de la cara ven desdichas, es porque los hombres las han creado. Por eso estoy tan fascinada con mi nuevo ojo. Porque veo mi mundo, el mundo de Dios, el mundo que Dios quiso. Alomejor podremos conseguir algún día que nuestro ojo del corazón -porque todos lo tenemos, sólo que algunos lo mantienen cerrado- y los ojos de la cara vean lo mismo. Sería realmente maravilloso, ¿no crees?.

¿Ves la luz?

LA LUZ NO SE VE, PERO GRACIAS A ELLA, VEMOS LA LUZ DEL MUNDO .

EL ESPÍRITU SANTO NO SE VE, PERO GRACIAS A ÉL. PODEMOS VER A DIOS.

Esto nos dijo -a mí y a mi comunidad-  en su homilía el presbítero con quien celebramos la Vigilia de Pentecostés. ¿Y sabeis qué? Esta frase deberían enseñarla en la escuela, imprimirla en todos los contratos, colocarla con letras luminosas por todas partes…

Y así los no creyentes, con una mínima inteligencia, tendrían que creer. Porque vamos, que la luz no se ve está más que claro, y que es por ella que sí vemos, también es obvio. Y ya la segunda frase cae por su propio peso.

Para los creyentes, como yo, es toda una frase cuyo contenido, si bien  cierto,  resulta innecesario. El creyente tiene la suerte de poder disfrutar únicamente de su belleza, inmensa creo yo.

Fábula

Encontré esto y creo que es para reflexionar:

En algún lugar del mundo, había una selva atravesada por un río. Allí convivían animales de varias especies, de formas, tamaños y costumbres diferentes.

Un día, se desató un gran incendio y todos los bichos huyeron a cobijarse en otros lugares. Sólo un picaflor se quedó en el bosque, volando de aquí para allá, enfrentando el peligro. Con su pequeño pico, tomaba agua del arroyo y la volcaba sobre las llamas. Así lo hacía una y otra vez, incansablemente…

Un elefante lo observaba de lejos… Con sorna, le preguntó:

–Che, picaflor… ¿Vos creés que con las pocas gotas de agua que cargás en tu piquito vas a poder apagar tanto fuego?—.

Sin cesar en su tarea, el picaflor le contestó:

–Yo sólo hago mi parte…–

¿Crees que no puedes apagar un incendio? ¿crees que los problemas son demasiado gordos para que tú arregles algo? Pues yo te diría que te equivocas. Yo. como el pequeño picaflor, hago mi parte. Y muchas partes puede que acaben haciendo algo. Lo que es seguro es que sin parte alguna, nunca haremos nada, ¿no crees?