MH IV

Cuando digo que mucha gente pensará que el tiempo lo cura todo, es porque de aquella visita hace más de 18 años, y lógicamente son muchos para seguir deseando lo mismo día tras día, mes tras mes, año tras año…¿acaso no es mejor resignarse? ¡Claro que no! Lo que a mí me ha ocurrido va muuuuuuy por delante de esa idea: Dios me ha regalado un don. Uno maravilloso. ¿Sabes cuál? la alegría. Pero no una alegría cualquiera, no. Ésta es LA ALEGRÍA CON MAYÚSCULAS. Porque va mucho más allá de su nombre. Ella  es quien permite  que me sienta tranquila con mi cuerpo, y en especial con mi cara. ¡Ojo! no me resigné. Me acepté. Y no sólo creo que es mejor así, sino que con tanta desgracia como hay ahora mismo, considero que  OBLIGATORIAMENTE debo sentirme una  privilegiada por todo  lo que tengo, y me debo aceptar. Y si encima lo hago con la alegría que Dios me ha dado…¡imagínate!

Y tú también lo eres  porque si me estás leyendo es que tienes ordenador o algo así. ¿Privilegiado o no?