Los Peregrinos

En el sermón de ayer por Eusebio Emesa, el padre compara a los apóstoles con dos peregrinos que van de pueblo en pueblo predicando la palabra del Señor. ¿En qué se parecen ambos? Yo diría que los dos buscan lo mismo:dar a conocer la palabra de Dios.Y muchos les creyeron y se convirtieron. ¿Cómo?  Con LA FUERZA DE LA CRUZ-palabras del padre-.

y ahora opino yo.  Los dos peregrinos somos tú y yo. Salimos a evangelizar como los apóstoles. y ¿Acaso no resucitamos muertos? Yo diría que si, porque intentaremos que los que no creen, lo hagan, es decir, que pasen de estar «muertos» a  restudiar en la verdadera vida.¿Y acaso no haremos ver a los ciegos? Nosotros mismos lo hemos estado y nos hemos  curado. Cómo los apóstoles. Porque Dios  nos concedió su gracia.

Así que hermanos, ¡¡¡Vayamos a evangelizar!!!

Más de tres años

Esto que escribí en el año 2013, espero que os llene de Fe tanto como a mí, ahora que lo volví a leer.

Yo tengo la esperanza de que ésta sea la vez definitiva, que ya me sienta bien,  pero si lo pienso dos veces sé que no tengo,  que no debo pensar eso porque Él sufrió tanto para que ahora estemos aquí que yo no me veo con derecho siquiera a pensar que estoy sufriendo. Bueno, ya no… de hecho esto lo escribo porque quiero dejar constancia por escrito de la alegría de saber que Dios siempre está con nosotros; incluso cuando pensamos que nos ha dejado debemos gritar fuerte hacia nuestro interior, con un grito tan agudo que espante todos los malos pensamientos, que limpie el corazón. Porque Dios merece estar en un sitio precioso y reluciente, porque claro, Él siempre está allí pero no creo que le agrade vivir en un sitio lleno de tristezas y de agobios. No, ese no es sitio para nadie, y menos para Él. He analizado que si yo pienso que cuando veo problemas a mi alrededor me pongo triste, ¿Qué pensara Dios dentro de mi corazón si ve a su alrededor todos esos agobios y esas tristezas. Por eso le llevo pidiendo a Dios desde hace días,, no que me quite el sufrimiento, pero si que me ayude a llevarlo con un poco más de alegría.  Como dicen Mariela, Juan y mi evangelio, sólo Dios puede con todas esas cargas. Él  no nos quiere llenos de problemas, quiere vivir en un corazón limpio, del que salgan ideas limpias para ayudar a los demás. Eso es lo único que Él quiere. 

¡¡¡¡Me la concedió!!!!

La Salvación

yo invoco a Dios, Él  me salva

¡Qué gran verdad! Pero ¡ojo los que no conocéis y amais al Señor! Dudo que esta invocación os sirva. Ahora bien, los que sí conocéis y amais a Dios, y me incluyo, tened por seguro que Él os salvará…siempre y cuando le invoquéis a través de oraciones diarias y actos de buena fe continuos. No parece mucho ¿no? Sobretodo viendo el premio: LA SALVACIÓN.

Yo estoy totalmente convencida de que esto es lo que me ha salvado. En la tierra, claro. Pero por supuesto estoy segurísima de que tooooodos podemos alcanzar  la SALVACION ETERNA si nos esforzamos un poco.

Así que tú decides.

 

 

 

 

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y II

La segunda parte:

Ahora bien, yo creo que Dios querrá mejor que esos muchos, muchos años que “científicamente” podrías vivir, los pases no sólo riéndote tú, sino intentando que los demás se rían contigo, creando esos motivos que, según algunos, sólo pueden estar ahí si existe una determinada situación que los favorezca, pero que según muchos otros, entre quiénes me incluyo, están, y siempre estarán, en el corazón. Haz la prueba: cuéntale algo divertido a alguien que esté pasando por un mal momento, a una persona con un nivel económico más bien bajo, incluso al pobre de la esquina…te apuesto lo que quieras a que lo más probable es que se ría. ¿Te crees que con eso no has conseguido nada? Yo pienso que cuando de verdad no has conseguido nada es cuando ni siquiera te paras frente a la persona para  contarle el chiste. ¿te acuerdas de lo de subir el primer peldaño? ¿y te acuerdas de tener decisión para llegar arriba? Pues el chiste sería el primer peldaño. La decisión la pones tú.

JAJAJAJAJAJA

Ahí va otro de mis pensamientos «ANTIGUONOVEDOSO» que trata de la risa. ¡¡¡puff otra vez!!!! Pues si, otra vez. ¿Os acordais de ese evangelio en que el juez atiende a la señora pesada sólo para que deje de molestarle? Pues yo soy plasta como la señora, y a ver si tengo suerte y me haceis caso, para que ya no os dé más la barrila.

Por cierto, como es largo, lo divido en dos.

¿sabes cuál es una de las vitaminas básicas para no cansarse nunca de luchar? La risa. Seguro que lo has leído mil veces, tantas que ni te has parado a pensar en ello nunca. Si, desdeluego la risa es algo bueno, muy bueno, eso lo sabe todo el mundo. Pero además de buena, dicen los médicos que es curativa, y que si te ríes mucho, vives más tiempo. Seguramente, esto tendrá para muchos una lógica de esas “súper aplastante”, del tipo siguiente: si para reírse hay que estar en un ambiente que motive esa risa, con unas condiciones de vida que te hagan sentir bien, suficientemente bien como para querer reírte. Y si esas condiciones son buenas, eso suele querer decir que tu nivel de vida es también bastante bueno. Y desde luego, todo esto tiene mucha pinta de llevarte a vivir muchos, muchos años.

Si Dios quiere, claro.

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MODELO A IMITAR

 

Ayer, martes 7, leí en el ABC un artículo interesantísimo; Massimo Botura, uno de los mejores chef de cuisine del mundo entero, con tres estrellas Michelin y meses de espera para que sus clientes puedan sentarse en uno de sus internacionales restaurantes, ha tenido la fabulosa idea de crear refectorios  -comedores populares- para que los indigentes degusten una comida digna por el precio simbólico de 50 céntimos.

En una  entrevista que concedió a XL dice: «…Todo nace en el año 2013, cuando el Papa Francisco saluda a todos en su primer ángelus. «Buen domingo a todos y buen almuerzo». ¡Qué gesto extraordinario! Hizo que volviera a iluminarse la bombilla en mi cabeza……Estaba en marcha la Expo de Milán. Querían implicarnos a los cocineros» -entre ellos está Ferrán Adrià-  «… Dije: hagamos este proyecto. Los números nos guiarán: 860 millones de personas en todo el mundo no tienen nada, 1,4 millones tienen sobrepeso y un tercio de la producción de alimentos de todo el mundo acaba en la basura.»

Simplemente hace lo que Jesús dijo: cada vez que dais de comer a uno de mis  hermanos, a Mí me lo haceis.

¡Qué gran idea!Desde luego es un modelo a imitar, y no sólo por los cocineros.

 

 

El Poder de la oración

Ya he halado de ser misionero en casa, pero es que el otro día me ocurrió algo curioso y os lo cuento: Resulta que por consejo materno, cuando me puse malita empecé a leer una estampita con una linda oración a la Virgen de la Salud. Ya me sé el texto de memoria, y todas las noches lo recito. En verdad se pide a la virgen la salud para uno mismo. Pero yo la varié un poco y pido por la salud de todos les que lo necesiten. DE TODOS. Aquí está el quid de la cuestión. Me paro a pensar, y me doy cuenta de que pido por la salud del vecino igual que pido por la de ese niño de Nepal que está enfermo, o esa viejita de Perú que apenas puede caminar. ¿Os dais cuenta? Y todo tumbadita en la cama. Éste es el inmenso poder de la oración. Y encima funciona, y  es gratis ¿ A que mola? Pues ¿A qué esperas?

 

¡Qué bien se está aquí!

 

¡qué bien se está aquí!

Linda frase. Del pasaje bíblico sobre la transfiguración de Jesús, narrada por los evangelistas. Y a mí me gusta muchísimo ¿sabeis por qué? Pues porque yo creo haber tenido la inmensa suerte de sentir, tan sólo por unos segundos, momentos especiales que el Señor me ha regalado , en los que poder decir: ¡qué bien se está aquí! Y os aseguro que no es un «estar bien» corriente y vulgar. ¡Para nada! Es estar bien de verdad. De verdad. Es algo maravilloso que me deja «envidiar» lo que me espera allí. Si Dios lo quiere, claro. Menos mal que a mí este mundo, a pesar de sus muchos defectos, me chifla. Y como soy bastante paciente, espero, y mientras tanto, disfruto de este otro regalito de Dios.

Bien aquí, bien allá…¡qué pasada!

 

La lucha

En mis escritos también hablo de la lucha, y la aconsejo.  Leed.

Esta lucha no es –lógicamente-  la de liarse a puñetazos con el de al lado, la que yo digo consiste en no sentirse nunca vencido ante la primera derrota, ni ante la segunda, ni ante ninguna derrota; el buen luchador sabe que los fracasos no son sino las semillas del éxito, porque significan que, sea lo que sea, lo hemos intentado, y que ese éxito podemos conseguirlo día tras día, siempre y cuando no dejemos nunca de luchar. Y  simplemente poniendo un poquito de empeño, ya tenemos la victoria asegurada, porque según mi filosofía, con sólo empezar a subir el primer peldaño, si lo haces con decisión, ten por seguro que ya casi has llegado arriba.

Me sorprende -y me encanta- ver lo positiva que era yo. o más bien, lo positiva que Dios me estaba haciendo. A ver, yo siempre he sido positiva, pero las palabras de mi escrito…¡¡no me digas que no parecen un consejo para mí misma!! Y yo lo llevé a cabo. Espero que tú también.