En su lugar

 

En un interesantísimo libro «Orar con…La vida de los santos» (edit.Desclée de Brouwer)hablan de algo por muchos conocido, pero otorgándole un nombre, por lo menos para mí, totalmente nuevo. Hablo del SUFRIMIENTO VICARIO. Es esta última palabra la que me sorprendió. El susodicho sufrimiento es-dice la iglesia- el sufrimiento expiatorio por otras personas, a quienes sus pecados serán perdonados y serán convertidos. Así el envidiable Padre Pío asumía, con increíble con fuerte pasión -palabras suyas- el sufrimiento de las almas del purgatorio a cambio su perdón.

¿Quién no ha deseado alguna vez ponerse en el lugar de alguna persona querida que está sufriendo, y «sentir como propio» su dolor? Por eso digo al principio que todos conocemos esto. Y me atrevo a decir que de manera similar al Santo, ya que él de veras -como nosotros- quería a esas personas por quienes se había ofrecido a sufrir. Hasta aquí el paralelismo. Porque claro, sufrir por quien ni tan siquiera conoces…¡pues va a ser que no, creo yo! Pero no me digáis que no es admirable lo que hizo el Padre Pío. ¡Qué amor tan infinito debió albergar en su corazón! Dios concédeme, no ya ser como él, sino desear ser tan santo y amar tanto a TODOS,  que pueda llegar a pensar  como él.