Felicidades, papi

Hoy llamó en persona el Ministro de Cultura para decir que, dentro de un mes exactamente, le van a imponer a papá La Gran Cruz de Alfonso X el sabio.

Aunque está claro que la humildad será siempre una gran virtud, tanto aquí abajo como allí arriba, no es menos cierto que otra gran virtud es la alegría. Y estoy convencida de que hoy es un día alegre en el cielo. Sobre todo porque precisamente una de las personas más humildes que yo conozco va a recibir un mérito súper merecido -y valga la redundancia- que causará muchísima alegría.

Doy gracias a Dios, porque Él, como siempre, como en todo, es el artífice.