¿Tan lejos, o tan cerca?

Ayer una de las lecturas me proporcionó una nueva  visión de la vida: nos recordaba cómo el Señor nos da siempre la esperanza de nuestra resurrección, y  no sólo con la resurrección de Jesús, que algunos ven tan lejana, que su fe se tambalea. Pues a esos yo les diría que mirasen bien porque no sólo no está lejos, sino que con cada día que pasa, cuando la jornada muere al llegar la noche, lo hace para renacer a la mañana siguiente. O cuando la semilla se descompone y muere, plantada bajo la tierra, es para renacer y dar vida, no sólo a otra semilla sino a muchas, que darán hermosos frutos.

Nunca me hicieron falta estas preciosas semejanzas para confiar en mi vida eterna, pero me han sorprendido gratamente por su verdad escondida, que a aquellos de quienes antes hablé, quizás pueda ayudar.