II

Aquí os dejo la segunda parte de mi búsqueda personal de la paz. Aún la sigo buscando, pero puedo asegurar que desde luego la paciencia me ha ayudado muchísimo.¿

 

Seguro que, igual que a mí, hay mil cosas que te ponen de los nervios, situaciones que, sin que sea esa tu intención, se te van de las manos y al final o tú o alguien, acaba pasándolo francamente mal. Todas estas cosas te irritan sobremanera y, lógicamente, te acabas poniendo en un estado muy lejano a la paz ¿y qué ganas con eso? O bien no consigues lo que quieres y te pones de mal humor, o bien lo consigues, tras una discusión en la que casi siempre dices cosas que no quieres decir, y todo eso acaba por no dejarte disfrutar de lo que sea que hayas conseguido finalmente. Y digo yo, si “tragas” de vez en cuando qué  pasa? Pasa que muchas veces pierdes la “contienda”, pero a cambio ganas mil cosas: tranquilidad, respeto, autoestima, en una palabra, paz.