¿montamos en bici?

No es lo mismo estar sintiendo alegría, que hacer sentir alegría. El fin es el mismo, y sin embargo son bien distintas. Desde luego, el que siente alegría tiene fácil   hacer que los demás también la sientan. Pero lo verdaderamente curioso es que aunque uno no la sienta, sí que puede conseguir que los demás lleguen a sentirla.El secreto está en las bicicletas; una vez que aprendes a montar en bici, ya nunca se te olvidará. La alegría es igual, y como las personas en su mayoría han sentido alguna vez alegría, han de saber darla,  aun cuando menos  ganas tengan. Porque es como montar en bici, quedamos. Lo difícil a veces está en las ganas. Con la bici es lo mismo, si no te ape nada, por mucho que te acuerdes, ni siquiera querrás intentarlo. Te faltan ganas. Y para  eso sólo hay un remedio: fuerza de voluntad. O bien empujoncito.  Siempre habrá un amigo que te diga ¡eh, venga, monta conmigo, anda, para que no vaya solo! Pues en la alegría tenemos muy fácil encontrar ese amigo. Se llama Dios. Y no quiere ir solo. Acompáñale. Pídele fuerzas y verás que te las da. Pero no dejes de pedir. Ten FE y llegarán. ¿Y sabes lo mejor de la historia? Que al ver que «pedaleas» a su lado, Dios se sentirá alegre y te transmitirá esa alegría. Ya verás.

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