Paz 2

 

Cuando os hablé de la paz interior, no os dije cómo la conseguía, es decir, cómo todos podemos. Tal vez los que expongo  sean unos caminos demasiado facilones. Pero es que, recordad,  yo entonces tenía mis ideas muy limitadas. Ahora eso si, de no haber estado físicamente enferma, creo que me encontraría mucho mejor que ahora, sin pensar tanto en tonterías mundanas, que sólo traen quebraderos de cabeza. Pensando en Él, que es lo que importa. Pero enseguida volví a mi forma de pensar…en fin.  Que esto es lo que hay. Sigo pensando en Él, por supuesto, pero también en un montonazo de cosas muy poco importantes pero que, quiera o no quiera, ahí están.

Yo la encuentro de muchos modos, pero siempre haciendo algo que me guste mucho y me relaje: escuchando música, leyendo un libro bonito, charlando con un buen amigo; disfruto de esos momentos y siempre pienso lo afortunada que soy al sentirme así de bien. Doy gracias a Dios por haber permitido que alguien pueda sentir algo tan hermoso y lo haya convertido en música, en frases, en palabras, y me las dé a mí, consiguiendo así que mi alma se llene de paz. Y si quiero, puedo sentirme así todos los días. ¿No es fabuloso? Pensar que con algo tan sencillo podemos sentirnos mejor y llegar a experimentar algo tan grande como la paz del alma.