A reírse un poco

Hoy en una lectura me ha ocurrido algo gracioso: hablaba sobre la importancia de la oración. Y decía que pidamos a Dios lo que necesitemos, no sólo lo que queremos, y  el Señor en el día del juicio final nos premiará. Y para explicar esto. lo compara con la labor de un actor, el cual debe hacer lo estipulado, o de lo contrario será multado.

Bien. Pues yo en vez de leer «multado» he leído…¡mutilado! Y claro, he alucinado con los «pobres» actores. ¡Se lo aprenderían todo de pe a pa, muertos de miedo!

Menos mal que releí y la multa me pareció mejor solución…