¡Soy fuerte!

¡ Me encanta ver en mis escritos de hace tantos años toda la fuerza que Dios me  insuflaba entonces! Supongo que toda aquella fuerza ya se manifestaba sin darme yo mucha cuenta. La prueba es que hasta aquí he llegado. Pero ahora esa fuerza está más que patente y pienso usarla..

Creo que si de verdad te interesa dejar de ver los problemas sólo de lejos, la mejor manera de empezar –por experiencia propia-  es ir decidido, con tus metas muy claras, salvando obstáculos y siguiendo siempre hacia delante, pero poquito a poco: primero busca el dolor en tu alma, –que con mirar un poco, yo incluso diría que con mirar “mirando”, desgraciadamente lo ves rápido- para poder darte cuenta de lo fácil que es arreglar un poco las cosas. A partir de ahí, todo es, como vulgarmente se dice, coser y cantar. Lo siguiente es echar una ojeada a tu alrededor y ver que mucha gente cercana a ti sufre, que TÚ sufres, pero que, si quieres, puedes contribuir a aliviar un poco  ese sufrimiento y eso – que es tan simple como escuchar a alguien, sonreír a los demás, dar una palabra amable al que la necesita – hará que muchas personas se sientan agradecidas y felices, aunque sólo sea por un momento. Porque un momento, y otro, y otro, acabarán haciéndote sentir que estás logrando algo grande y valioso. Y eso, sin la menor duda, conseguirá que también tú te empieces a sentir  mejor. ¡Es tan fácil sentirse un poco mejor! ¡En serio! Yo lo he conseguido, ¿por qué tú no?

 

Mi sonrisa

Quiero puntualizar que todo lo que digo en mi última entrada de blog se ha cumplido.

TODO.

Mis errores me han ayudado, y mucho, a ser como soy ahora: mejor persona.

Mis pies más que nunca están en el suelo.  De hecho, he quitado los reposapiés de mi silla de ruedas y avanzo -cuando las condiciones lo permiten- con los pies. Por eso mi amiga Carmen me dice que soy una Picapiedra..

Y lo que más choca. Mi sonrisa. Pues sí, la he logrado. Diréis: «¡pobre, divaga!». Pues no. Mi sonrisa la veo en todas las sonrisas que consigo  encender en las caras de tantas personas. Mi sonrisa aparece cada vez que cierro los ojos y  veo lo afortunada que soy de estar rodeada de personas que. como tú, me haceis todo más fácil. Y claro, me haceis sonreír.

Mi sonrisa está, hoy más que nunca, viva.

 

Pasado FUERA ¡Viva el PRESENTE!

Aquí os dejo otro de mis consejos. Los leo y me parece mentira que pudiera  pensar así. Pero claro, sabiendo que no fui yo, fue Dios que me dictó, lo entiendo mejor.

Otro de mis consejos es que procures no ver siempre tus malos momentos o tus errores como simples desgracias, sino como enseñanzas que te ayudarán a entender y afrontar mejor las cosas; que te sientas afortunado por lo que tienes, aunque sigas anhelando siempre “eso” que tanto deseas; te aseguro que ambas ideas no son en absoluto incompatibles, muy al contrario yo puedo dar fe de que se entremezclan a la perfección: sigo deseando con toda mi alma poder lucir una hermosa sonrisa algún día –que perdí debido a la parálisis, y empiezo a recuperar lentamente-, y sé que lo lograré, pero tengo los pies bien puestos en el suelo y me doy perfecta cuenta de todo, no me dejo engañar por mis deseos, éstos ya tendrán tiempo de cumplirse, pero por ahora, lo que hay es lo que hay. Y creo firmemente que  tal vez, si me preocupo un poco más de hacer que mi presente sea mejor, pueda conseguir que mi futuro sea ése que tanto deseo, y pueda olvidar –o por lo menos enmendar- los errores pasados. Y como por supuesto estoy absolutamente convencida de que a ti te puede pasar lo mismo, te aconsejo que empieces a poner esto en práctica desde ya.

 

 

 

 

Ser feliz

¡Qué conste que me  costó escribir esto! Fue pocos años después de ponerme mala. No estaba yo muy allá, pero el Señor debió guiarme, porque ahora llevo esto a rajatabla y me va chachi..

Es uno de mis consejos

 

Debes intentar ser y estar feliz siempre que puedas, incluso cuando no te apetezca, SOBRETODO cuando no te apetezca; te doy mi palabra de que la técnica para conseguir sentirse feliz es la misma que para conseguir tener unos buenos bíceps: puedes ser todo lo mindungui que quieras, -puede que seas una persona bastante negativa- pero si te pones a hacer pesas todos los días –si intentas ser feliz, incluso si sólo lo aparentas al principio- un día, y otro, y otro, aunque a veces te cueste un poquito, y después tratas de compartir esa felicidad con los demás -, llegará el momento en que veas los resultados. Y la meta no es llegar a ser Schwarzeneger, sino simplemente, gracias a la constancia, estar más fuerte que antes, o lo que es lo mismo, trasladándolo a mi teoría de la felicidad, ser más feliz que antes.  

¡¡qué es  verdad, en serio!!

¡¡Vengaaaaa!!

 

 

A la eucaristía, siempre con alegría

¡Cómo quisiera yo que lo que pide San Juan Crisóstomo pudiera cumplirse hoy en día! Él dice -y en eso estoy superdeacuerdo- que ya que los cristianos salimos felices y en paz de la iglesia (nunca he visto una cara triste al salir de mi eucaristía), debemos mostrar esa alegría para que así los que no vienen a la celebración, sientan curiosidad y vengan.

Yo misma hice una entrada en este blog _ Una pregunta_sobre algo similar.

Pero por desgracia hoy en día, y  no sólo en la religión…, muchas personas van a lo suyo, y están «tan preocupadas con sus problemas» que parece que llevaran orejeras como los burros -sin ofender a los burritos, que son especie protegida- y no hay tu tía.

Pero bueno, tú y o seguiremos demostrando que asistir a la eucaristía es visitar a un amigo y encima salir totalmente renovado. Vamos, que merece la pena.

Sorry

Mirad qué  frase:

perdonar  es liberar un enemigo y darte cuenta de que ese enemigo eras tú

Totalmente cierto ¿no? Cuántas veces hemos sufrido y sufrido porque somos demasiado soberbios como para reconocer que nada hay en este mundo que sea tan importante como para no ser perdonado. Nada. Si quieres que rice el rizo, te diré que, bajo mi punto de vista, lo único imperdonable es no querer perdonar. Porque por muy grave que sea la ofensa -y por desgracia las hay francamente graves a veces, aunque también estúpidas las más de las veces- si la perdonamos, SIEMPRE SIEMPRE SIEMPRE saldremos ganando.. El motivo es sencillo: ¿ganamos algo  al no perdonar? Si. Orgullo. Que no es precisamente una buen ganancia. Y otra cosa, nuestro deudor, perdonado o no, va a seguir igual, pero si tú le perdonas, liberas tu enemigo…que eras tú ¿recuerdas? Y si tu deudor es tan necio que al ser perdonado se cree victorioso, allá él, tú ya ni pinchas ni cortas.

Osea que la conclusión parece obvia ¿no?

Para todos

Muchos son los que piensan que la vida del cristiano es dura, ardua, incluso triste. ¡Qué nooooo! Lo que pasa es que, claro, tanto signo como Cruz, corona de espinas, muerte, sufrimiento…incluso dice la Salve: en este valle de lágrimas … Todo esto puede llamar a confusión, pero deja que te diga una cosa: muchos de esos signos los he sentido o experimentado muchas veces, y son, al menos para mí, supernecesarios para llegar a sentirse en paz con uno mismo. Así es como me siento yo.

Mira, ¿no dicen muchos no creyentes que el hecho de haber superado un momento duro de sus vidas, les ha convertido en mejores personas?  ¿no será que todo lo que vivimos los cristianos, cruces de madera y muerte, y también, las más, cruces de flores,  nos lleva a algo mejor? Pues va a ser que sí. Por lo menos en mi caso he hallado, o mejor dicho, Dios me ha regalado una paz interior tal, que TODO lo que veo, siento o digo tiene un contenido de paz tan grande que no me lo explico ni yo. Es por eso que sé que Dios es, en lo bueno y en lo malo, tan necesario. Para mí, y si esto es lo que quieres, también para ti.

envidia me dan…de la sana ¡eh!

«…nuestro corazón está inquieto hasta que descansa en Cristo.»

Son palabras de una hermana dominica de Lerma. Una chica jovencita que ha tenido la inmensa suerte de descansar en Jesús, encontrando así su felicidad.

Nosotros nos afanamos en buscar a Cristo, pero nuestro corazón está demasiado inquieto, demasiado ocupado, demasiado confundido, demasiado engañando.

Sólo nos queda orar y orar y orar pidiendo un corazón puro que, como a nuestras hermanas dominicas, nos permita descansar en Dios. ¡Ten paciencia con nosotros Señor!

la auténtica Libertad

Sed discípulos míos y conoceréis la verdad. Y la verdad os hará libres.

Libres…

¿Qué quiere decir eso? Yo intento seguirte, quiero ser discípula tuya, pero no veo mi Libertad  ¿Dónde está?

Ahí mismo. Si de verdad sigues a Cristo, acabarás notando una libertad tan inmensa dentro de ti que no podrás ver su final. Quizás porque no lo tenga. Tu mente, tu corazón, tus pensamientos serán libres. ¿Increíble, no? Pero cierto.

Gracias Señor.

A reírse un poco

Hoy en una lectura me ha ocurrido algo gracioso: hablaba sobre la importancia de la oración. Y decía que pidamos a Dios lo que necesitemos, no sólo lo que queremos, y  el Señor en el día del juicio final nos premiará. Y para explicar esto. lo compara con la labor de un actor, el cual debe hacer lo estipulado, o de lo contrario será multado.

Bien. Pues yo en vez de leer «multado» he leído…¡mutilado! Y claro, he alucinado con los «pobres» actores. ¡Se lo aprenderían todo de pe a pa, muertos de miedo!

Menos mal que releí y la multa me pareció mejor solución…