el dolor del alma

¿Sabeis una cosa? He llegado a la conclusión de que el dolor, sobretodo el del alma, es algo FUN-DA-MEN-TAL.

¿Y por qué es tan necesario sentir dolor en el alma? 

Porque si no hay dolor, no podemos saber que existe la enfermedad. ¿Cuánta gente padece enfermedades horribles sin saberlo, porque nunca les ha dolido nada? Y muchísimas veces, si hubiera existido ese dolor, se podría haber iniciado una cura a tiempo y, tal vez, se habría atajado ese mal. Ahora piensa bien esto: el mundo está enfermo, muy enfermo, y esa enfermedad crece y crece cada día, es como un virus que nos está comiendo el corazón, pero que mantenemos “alejado” gracias a la falsa creencia, inventada por nosotros mismos, de que no podemos hacer nada más de lo que ya hacemos. Y así, día tras día, gracias a esa “medicina”, la enfermedad se va haciendo más y más grande sin que nosotros nos demos cuenta. Y, de seguir así ¿quién sabe lo que puede ocurrir? Sin embargo, sintiendo dolor en el alma ¡Cuánto más fácil nos resultaría evitar esos males! Sintiendo de verdad su presencia, podríamos intentar erradicarlos con todas nuestras fuerzas,  igual que reaccionaríamos –sin ninguna duda- si fuera una enfermedad propia porque, cuando te empiece a doler el alma, verás que ES una enfermedad propia.