Una pregunta

?Conoces esto? lee, lee…

Si un buen amigo tuyo, que sabe lo mucho que te gusta la pintura, te dice que acaba de estar en una exposición de un artista nuevo que parece muy prometedor y que “¡es buenísimo y te va a encantar! ¡tienes que ir a verlo ya, que mañana termina!”. Puede que vayas entusiasmado, o simplemente porque tu amigo te lo ha dicho. Pero también puede que estés muy cómodo en tu casa y pienses: “ya iré mañana” y al día siguiente ni te acuerdes, y cuando por fin lo hagas, ya sea demasiado tarde, y te consueles pensando que la exposición igual no era tan buena. Total como NO LO SABES no vas a sufrir demasiado.

…¡si, te hablo del sufrimiento. Del dolor de los que están lejos.

¿O no tanto?

Pero volviendo a la historia, todavía queda una tercera posibilidad: si te pica la curiosidad, si te entra el gusanillo de  querer saber si tu amigo tiene o no razón, y en caso afirmativo disfrutar de algo que tanto te gusta, seguro que te levantas y vas ¿a que si? Aunque vayas pensando en que no va a merecer la pena, puede que te lleves una sorpresa. Pero desde luego si no vas, no lo sabrás nunca.

Ese “gusanillo” son las ganas de conocer la  verdad, de conocer en serio ese sufrimiento –que no está tan lejos- e intentar mitigarlo. Lo triste es que olvidarnos de ese dolor resulta demasiado fácil… pero todavía más fácil, creo yo, es la solución: mira bien a tu alrededor, y verás que alguien, muy cerca de ti, te necesita, y tú, con  tu consejo, tu apoyo, incluso sólo con tu compañía, puedes ayudarle.