el dolor del alma

¿Sabeis una cosa? He llegado a la conclusión de que el dolor, sobretodo el del alma, es algo FUN-DA-MEN-TAL.

¿Y por qué es tan necesario sentir dolor en el alma? 

Porque si no hay dolor, no podemos saber que existe la enfermedad. ¿Cuánta gente padece enfermedades horribles sin saberlo, porque nunca les ha dolido nada? Y muchísimas veces, si hubiera existido ese dolor, se podría haber iniciado una cura a tiempo y, tal vez, se habría atajado ese mal. Ahora piensa bien esto: el mundo está enfermo, muy enfermo, y esa enfermedad crece y crece cada día, es como un virus que nos está comiendo el corazón, pero que mantenemos “alejado” gracias a la falsa creencia, inventada por nosotros mismos, de que no podemos hacer nada más de lo que ya hacemos. Y así, día tras día, gracias a esa “medicina”, la enfermedad se va haciendo más y más grande sin que nosotros nos demos cuenta. Y, de seguir así ¿quién sabe lo que puede ocurrir? Sin embargo, sintiendo dolor en el alma ¡Cuánto más fácil nos resultaría evitar esos males! Sintiendo de verdad su presencia, podríamos intentar erradicarlos con todas nuestras fuerzas,  igual que reaccionaríamos –sin ninguna duda- si fuera una enfermedad propia porque, cuando te empiece a doler el alma, verás que ES una enfermedad propia.

 

¡¡quiero ser bebé!!

¡Se arregló! Él solito. Misterios de la ciencia…

Hace unos días leí algo que me dio qué pensar: en la lectura se hablaba de que ahora, aquí en la tierra,  tenemos Fe en Dios, pero acabaremos por verle, en el cielo, cara a cara; y añadía  que sólo en el bautismo de un bebé puede éste ver al señor. ¿Será cierto? ¿Habremos visto al Señ0r? La verdad , sería lógico puesto que los bebés nacen sin pecado, totalmente puros, y nadie más digno que ellos merece ver a Dios.

¡¡¡qué pasada!!! Se me pone la piel de gallina sólo de pensarlo. ¿Os imagináis haber visto..? ¡¡¡uff!! !La pena es que no nos acordemos. Pero vamos, que con nuestra FE nos sobra y nos basta. Ya le veremos. Pero ¿a que mola?

 

 

…como la cebolla

Si tuviera que escribir sobre cada uno de los himnos que leo cada día, los cuales una vez sí y otra…también, me encantan, entonces creo que no habría espacio suficiente en este blog.

Ya sé que me repito y doy bastante el tostón con esto de los himnos. ¡Pero es que son tan lindos que merecen mi alabanza, aun a riesgo de repetirme! Es que los leo y comprendo a los poetas clásicos: Eligieron, para que sus obras fueran bellas y admiradas, imitar aquello que es lo más  bello y digno ce admiración, los himnos que un día compusieron hombres muy santos que amaban al Señor. Y como yo también le amo …

Te lo puedo decir más alto

Creo que llegó el momento de alzar bien alta y bien clara la voz. Dije, cuando inicié este blog, que no iba a ser un blog religioso. Simplemente quería que me leyeran todos, creyentes y no creyentes. Vanidad pura. Bien, pues la cosa cambió. Bien es cierto que me encanta que me lean,  pero más cierto es esto:

DIOS ES NUESTRA ÚNICA SALVACIÓN

Y punto. ¿que en qué me baso? Principalmente en mi FE. A mí eso me basta. Como a muchos. Pero para los que aún no creeis, seguid leyendo por favor.

A ver ¿alguien puede explicarme cómo en mi situación _es larga, ya he tocado varios aspectos en otras entradas_, con todos los líos que hay fuera-ufff- y dentro-reuff- de mi casa, con mis dolores casi diarios, mis angustias, mis miedos… alguien me diga cómo es posible que sea tan feliz? ¿de dónde saco fuerzas para animar, desde mi silla de ruedas, a tanta gente? ¿Quién me da la fuerza? EL MÉDICO QUE ME VIO EN 1993 NO DABA NI UN DURO PORQUE ME LEVANTARA NUNCA DE MI SILLA. Y muchos me habéis visto de pie. Desde luego los profesionales me han ayudado, y muchísimo. Pero estuve a punto de morir en una cama de hospital…y aquí estoy. Me diréis gracias a quién.

Gracias , gracias, gracias Ángel de la Guarda

Esta mañana tuve un pequeño accidente, y nuevamente salí indemne. ¿Y por qué nuevamente? Pues porque desde que estoy en esta situación de inestabilidad -podríamos llamar- he tenido muchas, muchísimas caídas, las más de las cuales eran muy propias de un triste final, y sin embargo todas, absolutamente todas, han terminado bien.

¿Magia? ¿Suerte?

En mi opinión no. Y en la vuestra creo que tampoco.

PD_ por cierto, mi padre no sabe nada -bastante tiene ya- y confío en vosotros para que siga en su ignorancia. Gracias.

Eso creo

He decidido que soy bastante buena -que no buena, eso sólo Dios-

¡¡Halaaa!

¡Qué falta de humildad!

Pues  no. ¿Y sabeis por qué? porque yo no lo conseguí, fue El Señor quien me dio este don. No digo yo que fuera antes mala, algo locuela tal vez, pero nunca mala. Lo que digo es que ahora soy mej0r, mucho mejor. Fijaos, yo me gusto mil veces más que antes ¿inaudito? ¡NO! Es  Dios el que me hace sentir así. ¿Y sabeis lo que pienso? Que todos podeis alcanzar esto. Creeis en Él ¿no? Pues pedídselo. Mandamiento al canto y petición cumplida.

Una pregunta

?Conoces esto? lee, lee…

Si un buen amigo tuyo, que sabe lo mucho que te gusta la pintura, te dice que acaba de estar en una exposición de un artista nuevo que parece muy prometedor y que “¡es buenísimo y te va a encantar! ¡tienes que ir a verlo ya, que mañana termina!”. Puede que vayas entusiasmado, o simplemente porque tu amigo te lo ha dicho. Pero también puede que estés muy cómodo en tu casa y pienses: “ya iré mañana” y al día siguiente ni te acuerdes, y cuando por fin lo hagas, ya sea demasiado tarde, y te consueles pensando que la exposición igual no era tan buena. Total como NO LO SABES no vas a sufrir demasiado.

…¡si, te hablo del sufrimiento. Del dolor de los que están lejos.

¿O no tanto?

Pero volviendo a la historia, todavía queda una tercera posibilidad: si te pica la curiosidad, si te entra el gusanillo de  querer saber si tu amigo tiene o no razón, y en caso afirmativo disfrutar de algo que tanto te gusta, seguro que te levantas y vas ¿a que si? Aunque vayas pensando en que no va a merecer la pena, puede que te lleves una sorpresa. Pero desde luego si no vas, no lo sabrás nunca.

Ese “gusanillo” son las ganas de conocer la  verdad, de conocer en serio ese sufrimiento –que no está tan lejos- e intentar mitigarlo. Lo triste es que olvidarnos de ese dolor resulta demasiado fácil… pero todavía más fácil, creo yo, es la solución: mira bien a tu alrededor, y verás que alguien, muy cerca de ti, te necesita, y tú, con  tu consejo, tu apoyo, incluso sólo con tu compañía, puedes ayudarle.

 

¿Te apuntas?

Nuevamente un himno inspira este blog. Es precisamente el que podemos leer en el viernes de la primera semana del salterio. Dice su final:

Y solo pido no pedirte nada / estar aquí junto a tu imagen muerta / ir aprendiendo que el dolor es solo / la llave santa de tu santa puerta

Ya la primera frase es destacable .Y eso que yo soy la primera que pido y pido. Pero también doy gracias continuamente. Y así compenso. Creo…

Pero las que más me atraen son las dos últimas. ¿Todos mis dolores a cambio de estar con Él?  ¿Dónde hay que firmar?

 

Canta y Camina

Dice San Agustín que aquí en la  tierra ya cantemos ¡ALELUYA! porque aunque la promesa que Dios nos ha hecho es para la vida futura, ya aquí en la tierra podemos disfrutar y atisbar lo que nos espera. Pero hay algo que el santo relata de maravilla: Dice San Agustín que cantemos, no para deleite de nuestro reposo sino, como el caminante, para alivio de nuestro trabajo. Nuestra vida  es un camino ¿no? Pues, lo mismo que hace el caminante, pararse y descansar lo andado para retomar su viaje con fuerza, nosotros también  nos paramos a descansar, cantamos, y seguimos caminando.

¡Retomando siempre el camino eh!.