…y otro

Ya os dije que unas cosas hacen olvidar otras………..

El himno que ahora leo no es poético, nada tiene que ver con el anterior, tan atractivo para mí. Y sin embargo las palabras de este himno tienen una fuerza increíble. Una fuerza tan grande, que al leerlo he sentido el empuje de Dios en cada palabra. Sin necesidad de rimas, este himno resultará pura poesía para quienes lo lean -como yo- con el corazón. Mirad, si no, sus dos últimas líneas:

Y el amor ponga en vela la esperanza/ hasta que Él vuelva.

¿¿No lo veis?? Dios nos empuja hacia el amor. Debemos amar y amar y amar, para  así mantener siempre nuestra llama de esperanza encendida, y siempre en vela, no nos vaya a ocurrir como a las doncellas necias.  Y Él volverá y encontrará esa esperanza,  esa fe en su venida. Y se alegrará, como tú y yo ahora.