hoy lloro….pero de alegría

¡Estoy tan feliz, tan contenta!  Tanto, que no sé si voy a poder escribir. Es una sensación tal la que siento, que no creo poder describirla, pero lo intentaré. Como siempre, me ha ocurrido leyendo el Diurnal. En un de las lecturas se habla de la muerte, y dice el que lo escribe que Dios, en su inmensa misericordia no sólo salvará al cristiano, sino también, aunque no lo sea, al hombre de buena voluntad. Esta idea me ha hecho llorar de felicidad, viendo en mi corazón a un Dios tan maravilloso, tan bueno…Y a la vez siento un poco de tristeza por esos hombres de buena voluntad que sí, se salvarán, pero se perderán la fabulosa sensación de,  ya en la tierra, poder experimentar el amor de Cristo, el que me ha hecho a mí llorar hoy, el que nos tiene prometido.

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En tierra extraña

En tierra extraña, peregrinos,

con esperanza caminamos,

que si arduos son nuestros caminos,

sabemos bien a dónde vamos.

¿Os suena verdad? a todos no, pero a muchos si. Pues si, es del Diurnal. ¡Si es que este libro es una joya! Para mí, esta estrofa define perfectamente cómo es un cristiano. Analizo:

No sé para vosotros, pero para mí resulta súper exacta la comparación del mundo con una tierra extraña. Ojalá  no lo fuera, pero por desgracia, así me lo parece. No me digáis que no resulta extraña la distribución de la riqueza en el mundo,  por poner un ejemplo. Que hay miles: extraña es nuestra actitud entre hermanos. extraña nuestra forma de pensar, extraños nuestros sentimientos, tan poco coherentes…

La segunda frase la voy a dejar para el final. Las otras dos son para mí el quid de la cuestión. No podemos decir que éste sea un camino de rosas, aunque claramente muchos -entre los que me incluyo- pasamos más tiempo entre rosas que entre espinas; pero bueno, si vienen rosas, genial, si son espinas, nos aguantamos, porque tenemos muuuuuy claro a dónde vamos.

Y ¡chan! Llega lo mejor. Caminar con esperanza es sinónimo de caminar con alegría. Y yo puedo asegurar que la alegría es el amor, la fuerza, el motor que mueve la vida. Es todo.

Conclusión: con esperanza, todo lo demás es pan comido. Así que ¡ánimo!

 y

¿rojo vs rosa?

¿Os acordais cuando poníamos cara de asco al ver a alguien que llevaba unos pantalones rojos con una camiseta rosa? Nos dolía a la vista una simple unión de colores. Y ¿por qué? Pues porque alguien decidió que quedaba mal y nosotros nos lo creímos y lo tomamos por norma.

Ahí es dónde quería yo llegar. ¿Cómo es posible que ahora ocurra lo contrario? Vale,  son las modas que nos condicionan. Pero yo me pregunto. ¿Cómo pueden conseguir que ante una misma cosa pasemos del desprecio a la aceptación? ¿acaso somos tontos?¿o son ellos magos? Yo creo que no. Tiene que haber algo más. Bien, pues esto me lleva a nunca perder la esperanza en algo francamente más importante que la conjunción de dos colores. Hablo de la pobreza en el mundo. Es algo tan  triste, tan vergonzoso. Tan fácil de solucionar…pero ahí está. ¿Y por qué? Pues porque todavía no llegó el momento en que nos duela a la vista, igual que el rojo y el rosa. Si ellos lo lograron, cuánto más  este problema tan grave, ¿no?

No perdamos la esperanza. Ni dejemos de luchar  ¿eh?

 

REFLEXIÓN Y FELICIDAD

¡Qué suerte tengo de que estos sean los dos pilares  de mi vida! las fuerzas motoras que me hacen tirar p´alante. Pero vamos, que no es tan fácil como parece. Hay mucha chicha dentro. Para empezar, la reflexión en estos tiempos no es particularmente buena. ¡Y menos mal que yo soy positiva! Algo que tengo clarísimo es que el demonio está haciendo su agosto en el mundo. Porque vamos, si no es por él, yo no puedo explicarme tanta atrocidad, no puede ser que sea hecha únicamente por la mano del hombre. De hecho, soy una convencida de que todos los hombres podríamos ser buenos si no estuviéramos corrompidos. Pero claro, si nos ponemos a hablar de corrupción…

En fin, que lo que es yo, concentro mi reflexión lo más que puedo leyendo la Palabra de Dios, que es la única reflexión, para mí, auténtica.  Y precisamente de esta reflexión me llega la felicidad. Me explico: cuánto más la leo, más explicación le doy a la situación actual del mundo. Y aunque lógicamente no me agrade, sí que hallo una Paz enorme cuando, una y otra vez, siento la misericordia de Dios, y le escucho pidiéndome que le ame, que ame a los demás, y de pronto ¡pum! me pongo a hacerlo y…¡oye, que soy feliz! ¡Qué es cierto! Resulta increíble que algo tan sencillo dé la felicidad,  y no sólo la mía.. .Pero si, y además creo ser más alegre, sentir con más fuerza los momentos buenos, y afrontar con mayor tranquilidad los malos…y tal y como está el patio, solo puedo dar  gracias por ello.

ALUCINANTE

¡Qué pasada de himnos!

Todavía estoy alucinando con la belleza poética del himno que me he leído esta mañana. He de aclarar que siempre me ha encantado la poesía, con una clara inclinación hacia los versos rimados. Entre éstos, creo que las Décimas son mis composiciones favoritas. Por eso, cuando lo leí, quedé maravillada. Os la transcribo:

Dame tu mano, María/ la de las tocas moradas;/ clávame tus siete espadas/ en esta carne baldía./ Quiero ir  contigo en la impía/ tarde negra y amarilla./ Aquí, en mi torpe mejilla,/quiero ver si se retrata/ esa lividez de plata,/ esa lágrima que brilla.

¡No me digáis que no es precioso? y esto_tomado del Diurnal_ es sólo un ejemplo. Estoy francamente asombrada y agradecida a  mis catequistas que me enseñaron a leer el Diurnal cada mañana. Y descubro, con orgullo, que las palabras más preciosas, son para ti, Madre.

 

Una advertencia

Una aclaración importantísima: que nadie se asuste pensando que esta RECIEN HECHA bloguera va a ser aburrida, y por ende, aburrir a sus lectores con temas rigurosamente religiosos. No. Lo que pasa es que la gente en general está muy confundida y cree que los cristianos son sufridores y aburridos. Pues va a ser que no. Vamos ver: si yo, con veintpocos años perdí mi ilusión por casarme, ser madre,  por irme a trabajar al extranjero…si todo eso lo perdí; ¿Cómo se explica que ahora sea tan feliz? Porque lo soy. Creo que esta alegría mía no se puede explicar de ninguna forma. Pero yo si la sé. ¿Sabeis quién me ha dado la alegría? DIOS. Y es una sensación superauténtica. Mientras muchos buscan la felicidad en lugares oscuros -droga, alcohol…-, no se acaban de dar cuenta de  lo fácil que es encontrarla: simplemente amando al prójimo. Una vez haces esto, el sufrimiento se convierte en un compañero de viaje, pesadito, pero fácil de aguantar.

En fin, por hoy no os doy más la vara. Besos a todos.

¡¡Hola!!

Me llamo Ana. Ana Luz Nunca escribí un blog, ni sé cómo se hace, así que porfi, no me juzgueis mucho ¿vale?

Lo que sí tengo muy claro es lo que siento; y que quiero compartirlo. Pero ¡ojo! Que no es que yo quiera, es que Dios lo quiere. Él dijo salid y proclamad mi palabra. Pues como a mí lo de salir, hablar y oír, me resulta complicado, he pensado ¿acaso no es éste el mejor instrumento puesto a mi servicio para hacer lo que Dios me pide? Sé que los que me leais, me oireis, me entendereis, porque lo hareis con el corazón.